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¿Cómo se fabrica una pala de pádel? ¡Conocemos el método exclusivo de Rossignol!

¿Cómo se fabrica una pala de pádel? ¡Conocemos el método exclusivo de Rossignol!
por Redacción Paddelea Imprimir | Jueves, 17 de octubre 2019
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¿Qué tienen en común dos deportes tan dispares como el pádel y el esquí? Más conexiones de las que podemos imaginar inicialmente, y la respuesta la tienen en Rossignol, especialmente en su proceso de producción de palas de pádel. Un proceso propio y exclusivo que permite crear dos productos diferentes, pero con un mismo denominador común: Artículos con unos altos estándares de calidad, desde el minuto uno, hasta que el producto queda embalado para su posterior envío. Todo ello, por supuesto, ofreciendo un material que se adapta a las necesidades de cada paddelero, y por ende, contribuye a mejorar su rendimiento, progresión y su experiencia de juego.

Reconocemos que somos unos privilegiados por el trabajo que tenemos y nos ha tocado desarrollar. Esto de dedicarse a la comunicación y poner en valor la labor de las marcas en beneficio del deportista, tiene como gran ventaja, que, en ocasiones, te inviten a eventos de test de productos, y a conocer sus procesos de fabricación de primera mano.

En esta ocasión, y por cortesía de Rossignol, Paddelea ha tenido el placer de desplazarse hasta la localidad barcelonesa de Artés, enclave donde la reconocida marca francesa tiene una de sus mayores plantas de producción de material de esquís, así como de palas de pádel... ¡Ni más ni menos que 22.000 metros cuadrados de fábrica! Y donde se controla desde el primero hasta el último detalle de producción.

Pala en ristre, como usuarios y aficionados al pádel, mayoritariamente no nos paramos a pensar en el proceso de qué hay detrás para que una determinada pala acabe como nuestra herramienta predilecta de juego. Y visto lo visto en la fábrica de Rossignol, tenemos claro que nunca te acostarás sin saber una cosa más. Te lo contamos porque resulta realmente instructivo.

¿Cómo se fabrica una pala de pádel con el sello Rossignol?

Uno de los conceptos clave que ayuda a sintetizar todo el entramado productivo de Rossignol es la sinergia. Y es que para conocer cuál es el proceso de fabricación de una pala de pádel es necesario entender cómo se construye un par de esquís en esta fábrica barcelonesa. Empiezan a florecer las conexiones entre uno y otro deporte. Como resultado final se obtienen dos productos diferentes (esquís y palas de pádel), pero a partir de un mismo modelo de producción. Esa es una de sus grandes ventajas competitivas.

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"El esquí y el pádel tienen bastantes conexiones entre sí, porque usan materiales similares desde fibras, resinas e incluso idéntico proceso de serigrafía. Por eso, en Rossignol aprovechamos todo el know-how industrial de producción de esquís para adaptarlo y aplicarlo a nuestro catálogo de palas de pádel. La apuesta de Rossignol por el pádel nace de la propia industria, lo que nos permite disponer de la maquinaria y la tecnología de alta precisión para optimizar toda la producción, y ejecutarla bajo demanda", nos explica Jordi Lladó, ingeniero y director de producción de Rossignol en la planta de Artés.

Otra de las claves está en el perfecto equilibrio entre tecnología y sistemas de producción informatizados "para controlar todo lo que se hace y no se hace en cada momento y asegurar que toda la cadena funcione con la precisión de un reloj suizo" enfatiza Jordi.

Esquí y pádel, la gran sinergia de Rossignol - foto 1

Esquí y pádel, la gran sinergia de Rossignol

Rossignol lleva produciendo palas de pádel desde 2017, lo que establece que sea un marca joven, y todavía con un gran recorrido por completar. Pero sí hablamos de que la fábrica de Artés lleva produciendo esquís desde 1971, que ha fabricado más de 18 millones de pares de esquís desde entonces y se ha convertido en una de las marcas de referencia para los amantes de la nieve, cuya producción se sitúa en 500.000 pares de esquís al año con 700 referencias distintas en cada temporada, estamos hablando de una fábrica con una dilatada experiencia en artículos deportivos de alta calidad. Todo un aval.

Cómo se fabrica una pala de pádel Rossignol, ADN - foto 2Aunque los volúmenes no son los mismos, esta planta de Artés saca al mercado unas 5.000 palas de pádel al año. "La metodología de producción es la misma, y como tenemos toda la maquinaria lista y dispuesta, eso nos permite ser más ágiles y adaptarnos sin problemas a la demanda. Tal es así que en un plazo de dos semanas podemos tener listo un pedido de palas de pádel", subraya Lladó.

De esta forma, la gran sinergia entre esquí y pádel de Rossignol pone de relieve un ADN que tiene como premisa fundamental la de producir sin prisa pero sin pausa, y también dando pasos firmes y seguros, minimizando el margen de error. Dicho margen viene determinado por la obsesión de la firma gala por producir con los cálculos precisos y los valores exactos. Todo está medido con un proceso automatizado, y nada queda a la improvisación.

Como bien indica, Jordi Lladó la primera gran sinergia entre pádel y el esquí en Rossignol la encontramos en el proceso de serigrafía. "Tanto la fabricación de esquís como las palas de pádel empiezan por la decoración, al serigrafiar una lámina fina de plástico llamada 'Rossitop' con los grafismos de cuatro caras de palas de pádel o dos esquís. Cada pieza incluye un sistema para el óptimo referenciado en los moldes, para así asegurar la correcta disposición del grafismo sobre el producto". El valor añadido de emplear el Rossitop de esquís para la fabricación de palas de pádel tiene su gran argumento a favor en que "no se degrada, no se pierde, incluso con altas temperaturas y por supuesto bajo impactos". El secreto mejor guardado de este proceso de decoración está en que "la pintura se aplica por la cara interna del material, al igual que hacemos con los esquís, garantizando resistencia y durabilidad", indica Jordi. Un sistema de pintado ultrarresistente que empezó a aplicarse hace 30 años en los esquís, para conseguir unos gráficos capaces de soportar el roce de piedras, nieve y el desgaste del tiempo. Y ahora, se traslada al pádel.

Pero esa sinergia no sólo se produce en el apartado estético de la pala, sino que también está presente en el proceso de montaje con las 6 láminas de fibra de vidrio y carbono, así como el doble tubular interior y exterior, e incluso en el proceso automatizado de la mezcla de la resina "para conseguir un encolado de calidad y sin burbujas, y lo mejor de todo con la cantidad exacta para cada pala de pádel, por lo que el desperdicio es cero", señala Jordi.

Si como diría aquel, el secreto está en la masa, gran parte del efectivo proceso de producción de Rossignol está en sus prensas "que son capaces de calentar y enfriar al mismo tiempo, controlando que la temperatura de la espuma se mantenga en los 70 grados, y nunca supere los 90 grados, que es el momento en el que empieza a perder sus propiedades", matiza este director de producción de Rossignol en Artés.

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Cómo se fabrica una pala de pádel Rossignol, calibración y test de laboratorio de vida útil - foto 3

Calibración y test de laboratorio de vida útil

Con la pala prácticamente lista y dispuesta para embalar, incluido la milimétrica precisión de los agujeros del corazón de la pala y también limando las últimas imperfecciones, el proceso prosigue con el calibrado de la propia pala, y en el que Rossignol apuesta por recurrir al mundo de tenis, al incorporar una máquina que permite medir los parámetros de peso, centro de masa e inercia. Éste último concepto revolucionario de la marca francesa merecerá post específico en Paddelea, y hablaremos largo y tendido sobre ello.

Pero todavía hay más, y como no puede ser de otra manera, llevando el sello Rossignol, las palas de pádel de esta firma gala pasan por un exhaustivo control de calidad, poniendo el foco en probar la vida útil del material. Aquí entran en juego parámetros tan relevantes como la resistencia, midiendo la capacidad de absorción de impactos; el estrés y la presión; y también la dureza. Todo ello garantiza que en nuestras manos tendremos un producto totalmente acabado, con unos elevados niveles de calidad y la absoluta certeza que todas las palas de Rossignol son una copia exacta del mismo modelo.

En resumen, en Rossignol, la filosofía que les guía está en es encajar y coordinar equipos con la idea de interpretar y transformar las sensaciones de juego del paddelero a datos, y con éstos establecer cálculos y números que arrojen como resultado el de ofrecer el mejor material para cada jugador/a

Es más, y pasando al terreno práctico, nos quedamos con una frase expresada por Pablo Ayma, entrenador profesional de Pádel de jugadores del World Padel Tour y embajador de la marca Rossignol: "No es la pala de pádel en sí la que te va a dar la potencia o el control que buscas, sino más bien tu forma de jugar. Por esa razón, la filosofía de Rossignol está centrada en adaptarse al jugador de pádel, y no limitarse a decir que ésta o aquella pala es control o potencia".

Cierre final. Si apostamos por la profesionalización del pádel, no cabe duda de que marcas como Rossignol contribuyen a ello, tienen mucho terreno ganado, y están posición de parrilla de salida.

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